Si hay una receta que me transporta directo al verano, son los smoothie bowls. Y este smoothie bowl de pitaya y arándanos es cremoso, fresco, colorido y con un sabor único que te va a encantar. Lo mejor: es fácil, rápido, 100% a base de frutas y sin necesidad de agregar azúcar o grasas.

Este smoothie bowl es ideal para esos días de calor en los que buscás algo liviano pero al mismo tiempo saciante, y se convirtió en uno de mis favoritos para desayunar los días de calor.
Un bowl super antioxidante
La pitaya, también conocida como dragon fruit, no solo le da ese color vibrante, sino que además tiene un sabor suave que combina perfecto con la banana y los arándanos. Es una de esas frutas que parece diseñada para ser protagonista de un smoothie bowl.
Este tipo de recetas se volvió tendencia en los últimos años porque son rápidas, divertidas y permiten jugar con toppings y texturas. Podés hacer tu versión en cualquier momento del año, pero la realidad es que en primavera y verano se disfrutan todavía más. Yo lo preparo mucho en días de calor, cuando quiero algo fresco pero más consistente que un batido.
La inspiración de este bowl vino de mi smoothie bowl de moras (otra receta que amo y está publicada en el blog). Te recomiendo combinar este smoothie bowl con mi granola bites para tener un snack o desayuno exótico como los que encontrás en cafés de moda.
Ingredientes
Lo bueno de este smoothie bowl es que no necesitás demasiadas cosas. Solo frutas, lo que lo hace ideal como un desayuno sin grasas para darle descanso al hígado!
Estos son los ingredientes que usé para prepararlo:
- Banana
- Pitaya: podés usar pitaya fresca o congelada. Si bien hay diferentes variedades de pitaya te recomiendo la que es fucsia por dentro ya que tiene muchísimos antioxidantes y rejuvenece el hígado.
- Arándanos silvestres: contienen muchos más antioxidantes que los arándanos comunes. Podés conseguirlos en polvo o congelados.
- Agua
- Toppings a elección: frutas, granola, chips de coco tostado, mantequillas de frutos secos, etc.
Las cantidades exactas están detalladas en la tarjeta de receta al final del post.

Paso a paso para preparar el smoothie bowl de pitaya
La preparación es muy simple, y lo mejor es que podés hacerlo en menos de 10 minutos.
- Preparar las frutas: Usá bananas bien maduras, así el smoothie queda naturalmente dulce y cremoso. Congelá al menos 5 horas antes o el día anterior las bananas enteras y sin piel.
- Llevar todo a la licuadora: cortar las bananas congeladas en rodajas. Colócalas en la licuadora junto con la pitaya y los arándanos silvestres en polvo. Sumá un poquito de agua para que sea más fácil procesar todo.
- Licuar hasta obtener una textura cremosa: La idea es que no quede líquido como un jugo, sino más espeso, como un helado.
- Servir en un bowl: Volcá la mezcla en un bowl y agregá por encima los toppings que quieras. Yo usé rodajas de banana, pero podés usar otras frutas o bien con coco rallado, granola casera o frutos secos.
Tip: si usás una licuadora potente, no vas a necesitar demasiado líquido, y eso hace que la textura quede aún más cremosa.
Posibles sustituciones
Una de las mejores cosas de esta receta es que se adapta a lo que tengas en casa. Acá te dejo algunas ideas:
- Banana: si no te gusta o no podés comer, podés reemplazarla por mango maduro congelado.
- Pitaya: si no conseguís, podés usar frutillas o frambuesas. No tendrá el mismo color vibrante, pero el resultado sigue siendo delicioso.
- Arándanos en polvo: no siempre es fácil encontrarlos, así que podés usar arándanos congelados, comunes o incluso moras.
Variaciones
- Más fresco: agregá un poco de jugo de naranja en lugar de agua.
- Versión Açai bowl: decoralo con granola casera, coco rallado y mantequilla de almendras.
- Para chicos: podés usar moldes y hacer helados de palito con la misma mezcla.

Equipo necesario
Para este tipo de recetas lo único indispensable es una buena licuadora o procesadora. Mientras más potencia tenga, mejor textura vas a lograr. Si tu licuadora no tiene una base ancha, te recomiendo usar una procesadora o bien un procesador de inmersión.
Cómo guardar este smoothie bowl de pitaya
Lo ideal es comerlo recién hecho. Pero si te sobra, podés guardarlo en un frasco hermético en el freezer y comerlo más tarde tipo helado. Otra opción es hacer helados de palito con la mezcla y tenerlas listas para un snack o postre.
Mi mejor consejo
El secreto está en usar frutas bien maduras y congeladas. Esa es la clave para que el smoothie bowl quede dulce, cremoso y con la textura justa. Si la banana está muy dura ni bien la sacás del freezer, esperá unos minutos para cortarla.
Preguntas frecuentes sobre el smoothie bowl de pitaya
Es suave, un poco entre kiwi y pera, pero con menos acidez. Por eso combina tan bien con otras frutas.
Sí, aunque el color no va a ser tan intenso. El sabor es parecido, solo que más delicado.
No, podés usarla fresca, pero al estar congelada ayuda a darle la textura más cremosa tipo helado. En caso de que uses la pulpa fresca, colócala antes de la banana a la licuadora y no agregues agua!
Si te gustó esta receta, probá también mi smoothie bowl con espirulina.

Smoothie bowl de pitaya y arándanos
Equipo
- 1 Licuadora o procesadora
Ingredientes
- 3 bananas
- 1 pack de pitaya congelada (o la fruta fresca)
- 2 cdas arándanos silvestres en polvo (o arándanos congelados)
- ¼ taza agua
- Toppings a elección (en este caso: rodajas de banana)
Instrucciones
- Preparar las frutas: Usá bananas bien maduras, así el smoothie queda naturalmente dulce y cremoso. Congelá al menos 5 horas antes o el día anterior las bananas enteras y sin piel.
- Llevar todo a la licuadora: cortar las bananas congeladas en rodajas. Colócalas en la licuadora junto con la pitaya y los arándanos silvestres en polvo. Sumá un poquito de agua para que sea más fácil procesar todo.
- Licuar hasta obtener una textura cremosa: La idea es que no quede líquido como un jugo, sino más espeso, como un helado.
- Servir en un bowl: Volcá la mezcla en un bowl y agregá por encima los toppings que quieras. Yo usé rodajas de banana, pero podés usar otras frutas o bien con coco rallado, granola casera o frutos secos.





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