La tarta de espinaca siempre fue mi comida preferida. Incluso antes de entrar en el mundo de la alimentación saludable. Pero lo cierto es que aunque pueda parecer una comida saludable, por lo general me caían pésimo porque las tartas convencionales contienen: gluten, lácteos y huevos. Los 3 alimentos que debemos evitar si tenemos problemas digestivos.

Por eso, estoy muy feliz de traerte hoy esta versión de tarta realmente saludable buena para tu digestión con ingredientes simples y nutritivos. Sin premezclas industriales, sin "quesos veganos" procesados, con apenas un par de ingredientes podés lograr esta tarta espectacular.
Porque seamos sinceros una tarta puede ser un bomba (con crema, queso, huevos) o una excelente forma de incorporar vegetales en abundancia. En este caso, una comida completa para consumir espinaca en abundancia.
Además, es súper rendidora: la podés usar como plato principal con una buena ensalada, como almuerzo para el trabajo, o incluso como parte de un brunch de domingo. Y lo mejor: combina increíble con muchas de las ensaladas que ya tengo publicadas.
Sobre la receta
Esta receta nació una tarde que llegué cansada a casa sin mucho idea de qué cocinar para la noche. Estaba antojada de algo con mi clásica masa de tarta que es super crocante y riquísima y como tenía espinaca congelada decidí preparar una tarta de espinaca. Ni bien probé el resultado me acordé instantáneamente de esas épocas donde pedía tarta de espinaca cuando salía a almorzar a restaurantes por Buenos Aires.
Pero como te comentaba recién, aunque el sabor me encantaba, me caían pesadas. Hoy estoy feliz de poder compartir mi versión de mi comida preferida que espero que disfrutes tanto como yo.
Lo que más me gusta es que es una tarta que podés hacer en cualquier época del año para sumar hojas verdes a tu día. En invierno con hojas de espinaca frescas, en lo posible orgánicas. Y en verano, cuando no es temporada podés hacerla con espinaca congelada.

Ingredientes
A continuación te dejo la lista de los ingredientes utilizados en esta receta. Recordá que en la tarjeta final están las cantidades exactas.
- cebolla
- masa sin gluten
- espinaca: fresca o congelada
- castañas de cajú/anacardos naturales: aporta cremosidad natural y reemplaza al queso o a la crema de manera espectacular.
- agua
- fécula de mandioca: ayuda a espesar y dar estructura, logrando un relleno firme pero suave, sin necesidad de usar huevo.
- nuez moscada (opcional)
- sal y pimienta
Instrucciones
- Saltear la cebolla: cortá la cebolla en pluma y salteala en una olla con un chorrito de agua hasta que esté transparente y suave. Cuando el agua se evapora y la olla se empieza a dorar, agregá agua para integrar el sabor caramelizado. Repetí este proceso 2 o 3 veces.
- Prepará la masa: acá podés ver la receta de mi masa sin gluten casera. Colocala en una tartera con papel manteca, pinchala con un tenedor y cocinala a 200ºC por 10-15 minutos hasta que apenas se seque, sin que se lleguen a dorar los bordes
- Preparar la espinaca: lavá bien la espinaca, escurrila y picala groseramente. Sumala a la olla y cociná unos minutos hasta que reduzca su volumen. Apagá el fuego y reservá.
- Hacer la crema de cajú: en una licuadora colocá las castañas de cajú, el agua. Procesá hasta que quede una crema bien lisa. Agregá la fécula de mandioca y licuá unos segundos más para integrar.
- Mezclar todo: volcá la crema de castañas de cajú en la olla con la espinaca y mezclá bien. Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada a gusto
- Rellenar: volcá el relleno sobre la masa de la tarta y esparcí bien.
- Hornear: llevá a horno a 200º por 20 a 30 minutos, hasta que el borde esté dorado y el centro firme.

Variaciones
- Con brócoli: agregale brócoli para aportar más nutrientes y sabor
- Baby-friendly: podés procesar la espinaca y cebolla junto con la crema para para un relleno más liso. En lugar de usar masa podés colocar una parte de la preparación en moldes de silicona para hacer una especie de soufflé.
Si usás molde de vidrio, tené en cuenta que tarda más en calentar. Si es metálico, la base queda más crocante.
Cómo conservarla
Conservá tu tarta en la heladera hasta 3 días. También podés freezarla ya horneada en porciones para tener comidas rápidas listas.
Preguntas frecuentes
Si bien podés reemplazar las castañas de cajú por semillas de girasol previamente remojadas, el resultado final no va a ser el mismo.
Sí, queda perfecta descongelándola directamente en el horno a fuego medio hasta que esté caliente y el interior totalmente descongelado.

Tarta de Espinaca Sin Gluten, Sin Huevo y Sin Lácteos
Ingredientes
- masa sin gluten (receta en el blog)
- 1 cebolla grande
- 1 atado grande de espinaca
- ½ taza castañas de cajú/anacardos, naturales
- 1 taza agua
- 2 cdas fécula de mandioca
- ¼ cdita nuez moscada (opcional)
- sal y pimienta al gusto
Instrucciones
- Saltear la cebolla: cortá la cebolla en pluma y salteala en una olla con un chorrito de agua hasta que esté transparente y suave.
- Prepará la masa: acá podés ver la receta de mi masa sin gluten casera. Colocala en una tartera con papel manteca, pinchala con un tenedor y cocinala a 200ºC por 10-15 minutos hasta que apenas se seque, sin que se lleguen a dorar los bordes
- Preparar la espinaca: lavá bien la espinaca, escurrila y picala groseramente. Sumala a la olla y cociná unos minutos hasta que reduzca su volumen. Apagá el fuego y reservá.
- Hacer la crema de cajú: en una licuadora colocá las castañas de cajú, el agua. Procesá hasta que quede una crema bien lisa. Agregá la fécula de mandioca y licuá unos segundos más para integrar
- .Mezclar todo: volcá la crema de castañas de cajú en la olla con la espinaca y mezclá bien. Condimentá con sal, pimienta y nuez moscada a gusto
- Rellenar: volcá el relleno sobre la masa de la tarta y esparcí bien.
- Hornear: llevá a horno a 200º por 20 a 30 minutos, hasta que el borde esté dorado y el centro firme.





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