Estas galletitas de algarroba son una opción deliciosa, nutritiva y saludable para disfrutar en cualquier momento del día. Ideales para niños y adultos, son suaves, naturalmente dulces y perfectas para quienes buscan una receta sin azúcar refinada, sin gluten y sin ingredientes de origen animal.

Unas galletitas saludables y fáciles de hacer
Si te gusta preparar snacks caseros, estas galletitas se van a convertir en un clásico en tu cocina. La mezcla de harina de avena, coco rallado y harina de almendras les da una textura tierna por dentro y ligeramente crujiente por fuera. La harina de algarroba aporta un sabor suave, parecido al cacao, pero más dulce y con notas acarameladas, ideal para los más chicos o para quienes evitan la cafeína.
Están endulzadas con sirope de dátil (podés usar cualquier otro endulzante natural, como miel, jagave o pasta de dátiles), que además aporta minerales y fibra. Y lo mejor: no necesitás batidora ni ingredientes complicados. Solo un bowl, una cuchara y tus manos.
Ingredientes

- Harina de avena sin gluten: podés hacerla vos misma procesando o licuando avena hasta lograr un polvo fino.
- Coco rallado
- Harina de almendras: podés hacerla vos misma procesando o licuando avena hasta lograr un polvo fino.
- Harina de algarroba: podrías reemplazar por cacao en polvo si preferís, aunque mi recomendación es usar algarroba para evitar la cafeína.
- Sirope de dátil (o cualquier otro endulzante natural, como miel, jarabe de agave, néctar de coco, o pasta de dátiles)
- Agua
Cómo preparar las galletitas de algarroba
- Preparar los ingredientes secos: en un bowl grande, mezclá la harina de avena, el coco rallado, la harina de almendras y la harina de algarroba. Integrá bien todos los ingredientes con una cuchara o espátula.
- Agregar los ingredientes húmedos: incorporá el sirope de dátil y el agua de a poco. Mezclá hasta formar una masa homogénea y ligeramente húmeda. Si ves que queda seca, agregá una cucharadita más de agua.
- Formar las galletitas: estirá la masa entre dos planchas de papel manteca y luego con cortantes de galletas formá las galletitas. Disponelas en una placa para horno con papel manteca.
- Hornear: llevá las galletitas al horno precalentado a 180 °C durante 8-10 minutos o hasta que los bordes estén apenas dorados. Recordá que al enfriar se endurecen un poco, así que no las hornees de más. Especialmente si las preparás para niños, te recomiendo no hornear más de 8 minutos para que queden blandas.
- Enfriar y disfrutar: dejalas enfriar completamente antes de retirarlas de la fuente para evitar que se rompan.

Tips y variaciones
- Más crocantes: Si te gustan más crujientes, hornealas unos minutos extra.
- Más dulces: Agregá un poco más de sirope de dátil o una cucharada de puré de banana madura.
- Versión sin coco: Reemplazá el coco rallado por más harina de avena o de almendras.
Estas galletitas son muy versátiles. Si querés darles un toque especial, podés agregar una pizca de canela, extracto de vainilla o piel de naranja. Quedan riquísimas untadas con mantequilla de almendras o mermelada casera. También podés alfajores rellenos con pasta de dátiles.
Beneficios de las galletitas de algarroba
Además de ser deliciosas, estas galletitas están llenas de beneficios:
- Sin azúcar refinada: el dulzor natural del sirope de dátil es nutritivo y saludable
- Sin gluten: aptas para personas con intolerancia o sensibilidad al gluten (usando avena certificada sin gluten).
- Sin lácteos ni huevo: perfectas para una alimentación vegana o para quienes eligen no consumir huevos y lácteos
- Ricas en fibra y minerales
- Sin aceite: a diferencia de la gran mayoría de galletitas, estas no llevan aceite y son bajas en grasas
La harina de algarroba se destaca por su sabor naturalmente dulce y su contenido de calcio, hierro y antioxidantes. A diferencia del cacao, no contiene cafeína, lo que la hace ideal para los más chiquitos, embarazadas y dando lactancia.

Cómo conservarlas
Una vez frías, guardá las galletitas en un frasco o recipiente hermético. Se mantienen perfectas a temperatura ambiente por hasta 5 días. También podés congelarlas: duran hasta 2 meses. Para descongelarlas, dejalas unos minutos a temperatura ambiente o calentá apenas en horno bajo.
Ideal para chicos (y grandes)
Estas galletitas de algarroba son una excelente alternativa como snack escolar, cumpleaños o simplemente para disfrutar una tarde en casa. No solo son nutritivas, sino que además tienen un sabor suave y agradable que encanta a los niños. Si querés que sean aún más divertidas, usá moldes de galletitas con formas o decoralas con un poco de coco por encima antes de hornear.
Consejo final
No subestimes el poder de las recetas simples: con pocos ingredientes podés preparar algo delicioso y saludable. Estas galletitas son la prueba de que comer rico y natural es totalmente posible.

Galletitas de algarroba
Equipment
- 1 bowl grande
Ingredientes
- ½ taza harina de avena sin gluten
- ½ taza harina de almendras
- ½ taza coco rallado
- ⅓ taza harina algarroba
- ¼ taza sirope de dátil
- 4 cdas agua para empezar (si hace falta, agregás más)
Elaboración paso a paso
- Preparar los ingredientes secos: en un bowl grande, mezclá la harina de avena, el coco rallado, la harina de almendras y la harina de algarroba. Integrá bien todos los ingredientes con una cuchara o espátula.
- Agregar los ingredientes húmedos: incorporá el sirope de dátil y el agua de a poco. Mezclá hasta formar una masa homogénea y ligeramente húmeda. Si ves que queda seca, agregá una cucharadita más de agua.
- Formar las galletitas: estirá la masa entre dos planchas de papel manteca y luego con cortantes de galletas formá las galletitas. Disponelas en una placa para horno con papel manteca.
- Hornear: llevá las galletitas al horno precalentado a 180 °C durante 8-10 minutos o hasta que los bordes estén apenas dorados. Recordá que al enfriar se endurecen un poco, así que no las hornees de más. Especialmente si las preparás para niños, te recomiendo no hornear más de 8 minutos para que queden blandas.
- Enfriar y disfrutar: dejalas enfriar completamente antes de retirarlas de la fuente para evitar que se rompan.





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