Preparar las frutas: cortá en ananá en trozos y colócalo en un recipiente apto para congelar. Pelá las bananas y colócalas también en un recipiente apto. Congelá ambas frutas por al menos 5 a 6 horas o idealmente de un día para otro.
Llevar todo a la licuadora: Colocá el ananá, las bananas y un poco de agua en la licuadora.
Procesar hasta obtener una crema: La mezcla tiene que quedar espesa, no líquida. Si ves que cuesta, agregá apenas un poquito más de agua.
Servir en un bowl: Decorá con los toppings que más te gusten: rodajas de ananá, coco rallado, granola o semillas.
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Notas
Tip: cuanto más madura esté la fruta antes de congelarla, más dulce va a quedar tu smoothie bowl.
Palabra clave ananá, banana, helado vegano, sin lacteos