Pizza casera con sólo 4 ingredientes sin gluten ni lácteos ni ultraprocesados. Con una masa crocante a base de papa, queso casero de anacardos y cebolla caramelizada, perfecta para un almuerzo o cena.
Preparar las papas: Pelar las papas, cortarlas en trozos y cocinarlas al vapor hasta que estén tiernas. Pisarlas en un bowl grande hasta obtener un puré suave.
Hacer la masa: Agregar la harina de trigo sarraceno al puré poco a poco y sal. Mezclar y amasar hasta formar un bollo. Colocar la masa sobre papel antiadherente enharinado y estirar con las manos hasta formar una base redonda.
Prehornear: Llevar la base al horno precalentado a 200°C durante 15–20 minutos, hasta que esté firme y ligeramente dorada.
Cocinar la cebolla: Cortar las cebollas en tiras finas. Colocarlas en una olla con un chorrito de agua y sal. Cocinar a fuego medio hasta que el agua se evapore y la base comience a dorarse. En ese momento, agregar un poco más de agua para levantar los sabores del fondo. Repetir este proceso 3 o 4 veces hasta lograr una cebolla bien dorada, tierna y dulce. Reservar.
Preparar el queso vegano: Colocar los anacardos en una licuadora con agua y sal. Procesar hasta lograr una crema lisa. Pasar la mezcla a una olla y cocinar a fuego medio-alto, revolviendo constantemente, hasta que espese y tenga textura cremosa.
Armar la pizza: Sobre la base ya cocida, colocá primero el queso vegetal.Mezclar la cebolla con el orégano y un poco de sal, y distribuirla por encima.
Hornear nuevamente: Llevar al horno unos minutos más (usar función pizza si tu horno tiene) hasta que todo esté caliente y ligeramente dorado.
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